Infraestructura digital en el mar: soluciones flotantes y sumergidas para una conectividad sostenible
En un contexto de creciente demanda de procesamiento de datos impulsado por la inteligencia artificial, el big data y el cloud computing, los centros de datos marinos flotantes y sumergidos emergen como una alternativa innovadora y sostenible para enfrentar los desafíos energéticos y de latencia que afectan a las infraestructuras digitales tradicionales.
Mientras Estados Unidos apuesta por mega complejos terrestres que consumen energía equivalente a ciudades enteras, Europa y Asia exploran soluciones más eficientes. En Barcelona, Digital Realty proyecta un super centro de datos junto a la estación de cables submarinos Barcelona CLS, consolidando la ciudad como un hub digital estratégico en el Mediterráneo. En paralelo, Aragón planea más de 20 centros entre Zaragoza y Huesca.
La clave de esta transformación reside en el mar. Desde el pionero Project Natick de Microsoft en 2015 que demostró que los servidores sumergidos tienen ocho veces menos fallos y consumen menos energía gracias a la refrigeración natural del océano hasta los recientes desarrollos de Nautilus Data Technologies en California y HiCloud en China, los centros de datos marinos se consolidan como una solución viable y replicable.
Japón también se suma a esta tendencia con proyectos flotantes en buques que integran generación energética renovable, como la eólica marina, y sistemas de refrigeración por intercambio térmico. Según expertos del Institut de Recerca en Energia de Catalunya (IREC), estas infraestructuras deben ubicarse cerca de la costa o en puertos, donde la conectividad y el acceso a energías renovables están garantizados.
Además de reducir el consumo energético hasta en un 70%, los centros de datos marinos permiten disminuir la latencia al acercar el procesamiento a zonas urbanas con alta demanda digital. Sin embargo, también enfrentan retos técnicos y medioambientales, como la corrosión, el mantenimiento subacuático y la necesidad de respetar estrictas normativas ecológicas.
Esta nueva generación de centros de datos redefine el vínculo entre tecnología, sostenibilidad y territorio, abriendo un horizonte donde el mar no solo conecta continentes, sino también impulsa la eficiencia digital del futuro.
Fuente: piernext.portdebarcelona.cat adaptado para Porthink


