Economía azul: ciudades y puertos trabajando por el crecimiento sostenible

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Si la economía azul global fuese un país, sería la séptima economía más importante del mundo. Es un segmento económico que incluye sectores como la pesca, la acuicultura, el transporte marítimo, la biotecnología acuícola y marina, el turismo, las energías renovables y la minería, entre otros.


Una parte esencial de la economía azul radica en poner tecnologías de punta e inversiones públicas y privadas al servicio de su desarrollo. De aunar ambas se encargan iniciativas como Seastainable Ventures, una plataforma de venture building que conecta y cataliza inversiones en proyectos innovadores en el entorno de la economía marina sostenible, principalmente en el mar Mediterráneo.

Su fundador y presidente, Ignasi Ferrer, lo explica: “Hemos desarrollado una red de 190 entidades científicas internacionales que trabajan en la restauración, potenciación y gestión del capital natural marino. A través de ellas identificamos conocimiento y tecnologías y nos ayudan a evaluar posibles oportunidades. Además, tenemos más de 70 start-ups internacionales en nuestro radar que trabajan en el entorno de la economía azul a las que ayudamos a crecer e impulsar sus proyectos”.
Para Ferrer, atraer inversiones es imprescindible para resolver muchos problemas a los que se enfrenta el medio marino, fundamentalmente relacionados con la pérdida de biodiversidad. Por esto -añade-, los criterios de inversión en la economía azul no sólo buscan la rentabilidad, sino también contribuir a la atracción de recursos que potencien la recuperación del mar o compensar la actividad humana generando un efecto neto cero emisiones.


Destacan también varias innovaciones en campos como el turismo regenerativo y la biotecnología, como la barcelonesa Ocean Ecostructures, que regenera estructuras marinas como aerogeneradores, plataformas petrolíferas o muelles degradados instalando estructuras de carbonato cálcico que se mimetizan con la naturaleza y permiten que peces y algas se acerquen a estas piezas formando escollos de vida marina.
Varias ciudades se están posicionando para convertirse en el epicentro de la economía azul con un aliado imprescindible: los puertos. El Ayuntamiento y el Puerto de Barcelona, por ejemplo, firmaron un acuerdo para desarrollar un hub de economía azul que abarque todo el litoral barcelonés. Los sectores asociados a la economía azul generan hoy 15 mil puestos de trabajo en Barcelona (1,4% del empleo total) y 3.750 millones de euros de facturación anual y representa un 4,3% del PIB.


Miguel Marques, consultor internacional en economía azul, sostiene que “el rol de los puertos sigue evolucionando y ahora tienen la oportunidad de convertirse en la interfaz física donde pueden confluir todos los verticales de la economía azul”.


En mayo, la Comisión Europea planteó un nuevo enfoque de la economía azul sostenible de la Unión Europea, en el que resalta que “más allá del transporte y la logística, su futuro radica en el desarrollo de su función clave como centros energéticos (para los sistemas integrados de electricidad, hidrógeno 12 y otros combustibles renovables y con bajas emisiones de carbono), para la economía circular, la comunicación y la industria”.

Fuente: piernext.portdebarcelona.cat – http://ow.ly/1NZR30rNgRm


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